27 junio 2019

La Justicia Militar ha condenado al subteniente, ahora ya teniente en la reserva, del Ejército del Aire acusado de masturbarse durante dos años delante de su subordinada, a la que acosó sexualmente y denigró durante todo ese tiempo. Los hechos, como ya publicó este periódico el pasado 24 de enero, ocurrieron en la Escuela Paracaidista deAlcantarilla (Murcia), y han causado graves secuelas a la soldado, que además fue expulsada del Ejército. Posteriormente, la ministra de Defensa, Margarita Robles, ordenó dejar sin efecto la suspensión de esta militar hasta que hubiera una resolución judicial.

La sentencia del Tribunal Militar Territorial Primerocondena al subteniente a seis años y medio de prisión por los delitos de trato denigrante, inhumano o humillante en concurso ideal con un delito de lesiones psíquicas, por acoso sexual y otro de abuso sexual. Todos los delitos se consideran consumados y han sido castigados con tres años y un día, dos años y un año de prisión, respectivamente.

Además, el tribunal ha considerado que el condenado debe indemnizar a la soldado con 106.000 euros por los 720 días de baja médica que ha sufrido, más las secuelas de estrés postraumático y el perjuicio personal y moral ocasionado por esas secuelas. Además, los jueces han declarado que como los delitos se cometieron en el lugar de trabajo, se declara al Estado como responsable civil subsidiario, por lo que si el subteniente no paga la indemnización, lo harán las arcas públicas.

La sentencia considera probado que el subteniente F.C.A. se masturbó repetidamente delante de la soldado, tanto en el lugar de trabajo como en un viaje de trabajo que hicieron juntos a Cartagena (en la ida y en la vuelta), y que estuvo durante dos años acosándola para intentar mantener relaciones sexuales con ella.

Según refleja el sumario de la causa, el subteniente le decía habitualmente frases como “mira cómo me pones” o, mientras se sacaba el pene en el despacho: “Te gustaría comértela. Me gustaría correrme en tu boca”.

LA FOTO PROBATORIA

Cada vez que se quedaban solos en el despacho, F.C.A. se sacaba su miembro y empezaba a insinuarse. Ella le pedía siempre que la dejara en paz y denunció múltiples veces la situación a sus superiores, pero no le dieron crédito hasta que ella se atrevió un día y le hizo una foto totalmente explícita que demostraba la situación.

Esa foto fue objeto de debate durante el juicio celebrado los pasados días 21, 22 y 23 de mayo, ya que el acusado negaba ser él (no se le ve la cara) pero la sentencia explica que en anteriores declaraciones el acosador ya había reconocido ser él, así que se ha dado por válida.

Sin embargo, la sentencia relata que las principales pruebas son, por una parte, el relato coherente y verosímil de la víctima, que detalla numerosos pasajes en los que su jefe la vejó, pero también los múltiples informes y testimonios de psicólogos y trabajadores sociales que la han tratado durante este tiempo, ya que la denuncia se interpuso en 2016.

Hay un voto particular que pide la absolución por no considerar probados los hechos, como pedía la defensa, y solicita aplicar el principio de in dubio pro reo. La sentencia es recurrible ante la Sala Quinta del Tribunal Supremo.

El abogado de la víctima, Antonio Suárez-Valdés, dijo a este periódico que valora «muy positivamente la sentencia. Los jueces militares han cumplido con su trabajo, pero ahora Defensa debe enmendar el error de haber expulsado a la víctima por la patología psicológica sufrida, declarando que su depresión no tenía relación con dicho acoso, cuando los jueces corroboran que sí fue así».

“Ahora los tribunales han hablado y corresponde a la ministra enmendar su error de inmediato, garantizando la protección de la víctima y reconociendo que el daño causado lo fue como consecuencia del acoso de un miembro de las Fuerzas Armadas”, dijo Suárez-Valdés.

https://www.elmundo.es/espana/2019/06/27/5d13bcd8fdddffa2638b4683.html

Defensa readmite a la soldado expulsada tras denunciar que su jefe se masturbaba ante ella

El Ministerio de Defensa ha dejado sin efecto la suspensión de la soldado del Ejército del Aire que denunció a su superior por acoso sexual. La soldado profesional, que llevaba 12 años en las Fuerzas Armadas, había denunciado que un subteniente (hoy ascendido a teniente) estuvo dos años masturbándose delante de ella en el puesto de trabajo.

Según la denuncia que obra en el sumario de la causa, por la que será juzgado esta primavera el militar, se masturbaba delante de ella con una frecuencia de 15 días al mes.La soldado le acusó diversas veces ante sus superiores, que al parecer sólo la creyeron cuando presentó una foto explícita que le había hecho al subteniente.Además, el trauma de sufrir acoso derivó en una baja de la soldado, que después de varios trámites administrativos fue expulsada del Ejército hace unos días.Sin embargo, tenía la opción de poner un recurso de reposición ante la propia Margarita Robles, que hoy ha resuelto anular la suspensión permanente del servicio de la mujer a través del subsecretario del ministerio, Alejo de la Torre, del que dependen todos los temas de personal.De la Torre ha adoptado esta decisión para no “causar perjuicios de difícil reparación a la interesada, dado que supondría su baja en la Fuerzas Armadas por resolución de compromisos”, según informa el Ministerio.El abogado de la soldado, Antonio Suárez-Valdés, interpuso un recurso que mostraba “disconformidad con la resolución recurrida al considerar que debería declararse su inutilidad física como acaecida en acto de servicio toda vez que, según considera, ésta deviene de la situación de acoso que ha sufrido en su Unidad, situación que motivó que interpusiera la correspondiente denuncia”.Uno de los detalles del asunto es que la soldado fue dada de baja por causas “ajenas” al servicio, pero tanto su abogado como ella, y los correspondientes informes médicos realizados fuera del Ejército relacionan su estrés postraumático directamente con el acoso, y por lo tanto con el desempeño de su trabajo.Defensa explica que esta decisión supone el reingreso de la soldado en las Fuerzas Armadas, “a expensas de lo que se acuerde en el momento de la resolución, en cuanto al fondo, del recurso”.

Fuente: El Mundo

Defensa despide a una soldado que denunció a su jefe por acoso sexual

El tribunal médico dice que ya no cumple las condiciones psíquicas para seguir siendo militar. Nadie le creyó hasta que hizo una foto a su superior masturbándose.

El Boletín Oficial del Ministerio de Defensa (BOD) publicó a principios de enero la baja de la soldado Delia (nombre supuesto) por pérdida de condiciones psicofísicas. Delia, de 38 años, tenía contrato con el Ejército del Aire hasta 2024, pero Defensa cree que ya no cumple los requisitos para seguir siendo militar. Además, como su baja es “ajena a acto de servicio”, no tiene derecho a pensión o indemnización.

Delia ha sido despedida porque está de baja psicológica desde 2016. La Junta Médico Militar la sometió a examen y dictaminó que sufre “trastorno de estrés postraumático”. Delia no ha estado en la guerra ni ha sufrido ningún accidente. Su trauma lo sufrió en su oficina del cuartel de Alcantarilla (Murcia).

El informe de la Junta Médico Militar admite que, “de probarse la denuncia presentada por la interesada y por la que se instruye un procedimiento por acoso sexual de un superior, podría establecerse una relación de causalidad de su patología con las vicisitudes del servicio”. Pero de momento esa relación no se reconoce, por lo que Delia ha sido despedida sin indemnización tras 10 años en filas.

El 22 de marzo de 2016, Delia acudió a la comisaría de Policía de Elche para denunciar a su jefe. Según su declaración, el calvario comenzó nada más llegar a la base. Cuando se presentó al entonces brigada (ahora subteniente) este le dijo: “A partir de ahora no soy ‘a la orden mi brigada’ sino ‘a la orden mi Federico” (nombre supuesto). Y le tocó la pierna. Delia se quedó sorprendida, preguntándose si aquello era normal “en la mili”. En los pasillos intentaba evitarlo y él le hacía comentarios humillantes.

Más de 15 veces al mes
En 2014, pese a sus protestas, la pusieron a las órdenes directas del brigada, en una oficina con tres militares más. Su jefe la retenía al final de la jornada alegando trabajo y, cuando se quedaban a solas, echaba el pestillo. Según la declaración de la soldado, él empezó tocándose el pantalón con el miembro erecto mientras repetía “mira cómo me pones”. Luego, se sacaba el pene y le pedía que le hiciera una felación, preguntándole cómo le hacía el amor su novio. “Me das asco”, le decía ella. Ocurría más de 15 veces al mes.

El brigada le prometía días libres o la amenazaba con malas calificaciones en sus informes personales, lo que suponía que no le renovarían el contrato.

El 14 de enero de 2016 le mandaron llevar al brigada al hospital de Cartagena. Preguntó por qué tenía que ser ella y el comandante le respondió que era una orden. Durante el trayecto, mientras ella conducía, él empezó a masturbarse e intentó tocarle los genitales. “¡Ojalá pase el helicóptero [de Tráfico] y te pille! Eres un cerdo”, le gritó. Al salir del hospital, el brigada le dijo que fueran a una casa que tenía cerca de Murcia para mantener relaciones sexuales. Ella no le dijo nada, ni le miró, siguió conduciendo hasta la base.

Nada más llegar, acudió al comandante y le contó todo lo que había pasado. El superior del brigada le dijo que no dudaba de su palabra, pero no activó el protocolo frente al acoso sexual. Cansada de que no le hicieran caso, el 4 de marzo se armó de valor: sacó el móvil y, mientras él se masturbaba ante de ella, le fotografió. “Estaba temblando”, declaró, “porque él se dio cuenta de que le había hecho la foto”.

Acudió al despacho del comandante y, sin mediar palabra, le mostró la imagen del móvil. Entonces sí se activó el protocolo disciplinario. Se abrió un expediente y acudió a la base un instructor, quien le aconsejó que no presentara denuncia.

Delia no le hizo caso. Su acosador estaba armado y temía por su integridad física. Era violento. Le había visto de mal humor: daba puñetazos y una vez arrojó una botella. Finalmente, ella se derrumbó. Los ataques de ansiedad y los problemas gástricos se hicieron más agudos y frecuentes. Se puso bajo tratamiento psiquiátrico.

La juez civil de Elche que instruyó la denuncia concluyó que el testimonio de ella cumplía los requisitos de “verosimilitud, credibilidad y ausencia de contradicción”, mientras que el brigada no dio “explicación racional de los hechos imputados ni de la fotografía obrante en las actuaciones, que reconoce como propia, y en la que se le ve con el pene erecto de cara a la denunciante”. Para la juez, resulta “difícilmente creíble su versión de que [la foto] se tomó sin que él se diera cuenta cuando se estaba cambiando de ropa”.

La instrucción del caso pasó a la justicia militar, que inicialmente intentó revocar la orden de alejamiento contra el brigada dictada por la juez civil, aunque luego rectificó. Tres años después de la denuncia, el caso sigue pendiente de juicio. Según un portavoz del Ejército del Aire, el brigada estuvo seis meses suspendido de destino y en 2017 pasó a la reserva por edad, con el sueldo correspondiente.

EL PRECEDENTE DE LA COMANDANTE CANTERA
El abogado de Delia, Antonio Suárez-Valdés, presentará un recurso contra su despido. Quiere que se reconozca que su pérdida de condiciones psicofísicas es consecuencia del acoso sexual que sufrió o, al menos, que se suspenda su expulsión hasta que se juzgue al presunto acosador. Cuenta con el precedente de Zaida Cantera, la actual portavoz del PSOE en la Comisión de Defensa del Congreso.

Cantera, comandante del Ejército, pasó a retiro en 2015, después de que se instruyera un expediente por insuficiencia de facultades profesionales en el que se reconoció que sufría “estrés postraumático” por haber sido víctima de acoso sexual en acto de servicio. En marzo de 2012, Cantera había conseguido que un tribunal militar condenase a dos años y 10 meses de cárcel al coronel Isidro de Lezcano-Mújica, quien actuó “con gran menosprecio de la condición femenina de la víctima” y realizó actos “claramente atentatorios a la libertad sexual” de la militar.

https://elpais.com/sociedad/2019/01/23/actualidad/1548272372_273027.html

Juicio para un militar que se masturbó durante dos años delante de su subordinada y la acosó

Se pasó dos años acosándola sexualmente y masturbándose delante de ella en el trabajo, en la Escuela Paracaidista de Alcantarilla (Murcia). Las declaraciones de la mujer ante el juzgado de Instrucción que comenzó la investigación (después pasó al Juzgado Togado) son muy clarificadoras: ¿Cada cuánto ocurría? Todos los días que se quedaban solos, dice el sumario. “Más de 15 veces al mes, él se masturbaba delante de la declarante diciéndole cosas obscenas. Nunca ha llegado a eyacular, le decía que se iba al vestuario, a la ducha, a darse una paja [sic], y que iba a pensar en ella, y se corría superagusto”.

La denuncia puesta en comisaría especifica: “Continuamente se masturba delante de ella y le lanza improperios tales como: ‘Tú no te vas a ir a hacer deporte, tú lo que necesitas es esto’ a la vez que se masturbaba delante de ella”.

Otro pasaje: “Mira cómo me pones”, le decía él. Y continuaba, mientras se sacaba el pene en el despacho: “Te gustaría comértela. Me gustaría correrme en tu boca”.

Cada vez que se quedaban solos, F. se empezaba a tocar en el despacho, se sacaba su miembro y empezaba a insinuarse. Ella, su subordinada, le pedía siempre que la dejara en paz. Denunció múltiples veces su situación a sus superiores, pero no le dieron crédito hasta que ella se atrevió un día y le hizo una foto totalmente explícita que demostraba la situación.

Finalmente, denunció el caso en una comisaría de la Policía Nacional, y comenzó un proceso judicial por acoso sexual que ahora está pendiente de juicio. En el Juzgado Togado Militar Territorial número 14 de Cartagena le impusieron a él, veterano subteniente, una orden de alejamiento, porque ella temía por su integridad física.

Este caso le ha costado a la soldado denunciante una depresión con una baja continuada que le ha provocado ansiedad y diversos trastornos físicos. Después de ocho años como militar profesional, ahora no sabe cuál va a ser su futuro, porque quizá la declaren no apta para el servicio.

 

Razonamiento de la juez de instrucción respecto a las declaraciones del presunto acosador y de su víctima..

En las declaraciones de ella ante la juez, relata que el acoso comenzó en 2014, cuando él era brigada, y que después ascendió a subteniente y pasó de ser un compañero a ser su jefe directo. Trabajaban en una oficina con unas pocas personas más, pero él buscaba situaciones en las que se quedaran solos para acosarla, según el sumario.

Por ejemplo, los viernes, aunque la hora de salida eran las dos, le pedía se quedara hasta las tres y media. Continuamente le ofrecía ir a una casa que él tenía en el campo para mantener relaciones sexuales, y reaccionaba con muy mala cara (“cara de sádico”, declaró ella) cada vez que la mujer mostraba su rechazo.

Hasta que no puso la denuncia, en 2016, no la empezaron a tomar en serio. El despacho de abogados Antonio Suárez-Valdés, especialista en temas militares, actúa como acusación particular en este caso, para el que todavía no se ha señalado la fecha del juicio, entre otras cosas por el atasco que tienen los juzgados togados debido a la falta de personal.

El letrado de la denunciante, Antonio Suárez-Valdés, explicó a este periódico que “lo más grave de esta situación, aparte del propio acoso, es que no hayan tomado en serio las continuas denuncias de ella. Y además, el Ejército debería haber paralizado su expediente para declararla apta o no apta para el servicio mientras se resuelve el caso, pero ahora están a punto de echarla por la puerta de atrás, cuando es la víctima”.

Los diversos informes de evaluación de la Generalitat Valenciana (ella es de esa comunidad) recalcan que la víctima sufre una depresión mayor y un cuadro de estrés postraumático debido a esta situación, y el Centro de la Mujer de Alicante da total credibilidad a su testimonio.

https://www.elmundo.es/espana/2019/01/24/5c48c6f921efa0a0528b45e2.html