La jurisdicción militar española ha dejado constancia en numerosas ocasiones de que el ejercicio del mando no puede convertirse en una excusa para vejar, humillar o acosar a los subordinados. Uno de los ejemplos más contundentes es la sentencia dictada por el Tribunal Supremo, Sala Quinta de lo Militar, en diciembre de 2012, que confirmó la condena a un coronel del Ejército de Tierra por conductas que traspasaron con creces los límites de la disciplina castrense. El caso enfrentó a un oficial superior y a una capitán que, durante más de un año, fue objeto de insinuaciones, presiones y episodios...







